El tigre vegetariano- Cuento

 Hola a todos y a todas, ¿Cómo están?

Yo soy Valentina, y el día de hoy les regalaré un cuento de mi autoría, el cual he escrito con mucho cariño. Creo que es adecuado para un público desde los 5 años de edad en adelante, pero incluso si no es tu caso, igualmente puedes leerlo o pedirle a otra persona que lo lea para ti.
Ahora sí, podemos continuar con nuestra lectura.
¡Que lo disfruten!

El tigre vegetariano:


Érase una vez, una conejita que vagaba de noche por el bosque. Ella estaba realmente asustada porque no conocía esa sector, pero su amiga luciérnaga le había dicho que había un animal moribundo que necesitaba ayuda. Ella era muy famosa por tener habilidades con las plantas, ya que sabía cuáles eran sus propiedades curativas, y había ayudado a que muchos de sus amigos volvieran sanos y salvos junto a sus familias.

Cuando llegó al riachuelo que le había indicado la luciérnaga, pudo ver el gigantesco cuerpo de un tigre, que estaba boca arriba, respirando entrecortado, y con sangre a su alrededor. La conejita, asustada por ese depredador gigante, se escondió en un arbusto antes de acercarse; tenía que pensar cómo ayudarle sin que él le atacara. Cuando finalmente tuvo un plan, salió de su escondite y le dijo:

 

-Señor tigre, ¿cómo está? ¿qué le ha pasado?

-GRRRRRR… ¿Quién osa a hablarme? ¡Atrás, o te arranco la cabeza! - exclamó este, mostrándole sus fauces.

-Pero señor tigre- exclamó la conejita- usted no puede comerme.

- ¿Por qué no? - dijo este, tratando de levantarse, pero fallando en el intento.

-Porque soy la única que puede ayudarle- respondió la conejita. Déjeme revisarle su pata para que pueda curársela.

-Todos aquí me odian- dijo el tigre- ¿Por qué alguien como tú quiere ayudarme? ¿No será que quieres matarme para que no vuelva a comer animales? - exclamó él, inquieto.

-Mire señor tigre, usted y yo vamos a hacer un trato- dijo la conejita, firme. Yo le curaré su pata, pero usted no me comerá. De hecho, no va a comer a nadie nunca más.

- ¿Cómo? ¿Y yo por qué debo hacer eso?

-Porque si no recibe ayuda pronto, va a morir desangrado. Pero si yo lo ayudo, podrá sobrevivir y luego, aprenderá a ser vegetariano. Usted elija.

- ¿Vegetariano, un tigre? ¡Eso es imposible! - dijo el tigre sorprendido, y lleno de dolor.

-Nada es imposible si de verdad tienes fuerza de voluntad. Por favor señor tigre, ¡prométame que no se va a comer a nadie más, y así podré ayudarle!


El tigre, al ver que su pata empezaba a hincharse, empezó a sentirse mareado; iba a morir si no recibía curaciones. Al ver que no tenía alternativa, aceptó la propuesta de la conejita, la cual, de su cestita diversas plantas medicinales, junto a un cuenco que usó para sacar agua del riachuelo. Lavó la herida y pudo ver lo que sucedía; el tigre había pisado un colmillo de una serpiente, y el veneno se estaba extendiendo por todo su cuerpo. Le sacó con mucha paciencia el colmillo, le aplicó un ungüento de diente de león y le envolvió la pata con unas hojas que encontró cerca del río.

Luego, buscó diferentes hierbas medicinales que crecían cerca del río, y juntándolas con un poco de agua, le dio a beber al tigre, el que estaba moribundo y sediento. Al instante, éste se quedó dormido, descansando en un sueño febril mientras la coneja montaba guardia durante la noche.

A la mañana siguiente, el tigre se sentía mucho mejor, y cuando nuevamente pudo andar con su pata totalmente recuperada, abrazó a la coneja y se despidió de ella, totalmente dispuesto a cumplir su promesa en agradecimiento a la talentosa médica que le salvó la vida.


-FIN-

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